22-09-09. De Murcia a Nimes.

Pues bien, llegó el día. Había llenado las maletas y una bolsa sobre-depósito Voyager Bag marca GIVI hasta los topes. Llevaba lo imprescindible, que coincidía extrañamente con lo máximo que podía transportar. Todo el viaje estaba planificado al milímetro, hoteles, lugares a visitar, billetes de ferry… Esto no impedía que a la emoción del inicio del viaje se uniera cierta sensación de angustia. Nunca había viajado en moto. Debo confesar que tampoco había viajado demasiado con anterioridad. Un viaje a Lisboa en coche y un fin de semana en Edimburgo eran toda mi experiencia viajera en el extranjero. De manera que sí, tenía dudas de que todo aquello saliera bien.

Cruzar la frontera en la Junquera me produjo un vértigo especial… y algo de canguelo.

 

 La principal diferencia notable que encontré al adentrarme en carreteras francesas fue que desaparecieron las amables chicas ligeras de ropa que indicaban la presencia de caminos de tierra donde hacer una parada y descansar.
Un inmenso cartel, poco antes de Perpiñán, daba la bienvenida a quienes viajábamos por Cataluña Norte.
El Rosellón, apelativo más apropiado para esa región, fue cedido por España en 1659 como parte del Tratado de los Pirineos. A raíz de la anexión, Luis XIV prohibió el uso del catalán en documentos oficiales mediante un edicto que continúa en vigor en la actualidad. Hoy su uso es residual. Durante muchos años, las minorías catalanistas vienen solicitando a los distintos gobiernos franceses el reconocimiento del idioma catalán, al igual que en la región del país vasco francés respecto al euskera. En ambos casos con idéntico éxito. Tan solo pueden estudiarse como asignaturas optativas en algunos centros.

Por la tarde llegué a Beziers, por donde pasa el célebre Canal de Midi, cuya historia es curiosa.

Nuevamente hay que citar a Luis XIV, también conocido como el Rey Sol, paradigma del monarca absolutista. Pocos años después de arrebatarnos el Rosellón, concretamente en 1666, encargó a sus ingenieros la construcción del Canal del Mediodía con la intención de unir el Atlántico y el Mediterráneo mediante embarcaciones arrastradas por caballos. Con la irrupción del ferrocarril comenzó su decadencia, quedando finalmente en desuso en los años 70 del siglo XX. En 1996 fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Actualmente, sus usos son turísticos y lúdicos, pero en su momento se le consideró la mayor obra de ingeniería civil.

Su recorrido comprende varios sistemas de esclusas, presas y puentes que ayudan a que sea navegable. En total se construyeron 241 km. de canal, con una anchura media de 20 metros y una profundidad promedio de 2 metros. Un despilfarro, dado su escaso uso, comparable al de algunos aeropuertos construidos recientemente en nuestro país. 

 
Las Nueve Exclusas de Fonserances, en Beziers
Junto al Canal de Midi

Continué mi viaje y llegué a Nimes caída la noche. El dolor de riñones era importante. Tras alojarme en el Hotel Acanthe du Temple por unos módicos 45 euros me dispuse a dar una vuelta por la ciudad.

Apenas había nadie por la calle y la temperatura era agradable. Enseguida llegué a la Fontaine, que de noche presentaba este aspecto.

La Fontaine

Luego me dirigí al centro histórico, donde sobreviven perfectamente conservados dos edificios del periodo romano de la ciudad: La Maison Carré y Les Arenes.

Maison Carré, antiguo templo romano.

Les Arenes es un enorme anfiteatro que hoy se utiliza para conciertos y corridas de toros. Tras la dominación romana, en su interior se creó con barrio, con calles, casas e incluso capillas. En el siglo XIX todo el interior fue demolido para restaurar el monumento y devolverlo a sus usos originales.

Anfiteatro de Les Arenes
La Fontaine
Escultura de un torero frente al anfiteatro. Como español del sur quedo sorprendido. Ni rastro de pintadas, ni daños o mutilaciones en el monumento. Intacto.

Al igual que ocurrió en la Península Ibérica, Nimes fue ocupada primero por los romanos, luego por los visigodos y después por los sarracenos. De estos fue liberada por los francos. Y es en esta parte de la historia cuando su suerte se encuentra ligada a la del norte de Cataluña, donde los francos ganaron terreno a los musulmanes hasta trazar una línea divisoria a la que llamaron Marca Hispánica. Esto ocurrió durante el reinado de Carlomagno, quien fundó la dinastía Carolingia.

Regresé al hotel derrengado pero contento.  Todo iba bien.